Lino Montes, otro deportista con historia conmovedora

30 Jul

Como se ha vuelto tradición, en cada competencia deportiva a nivel internacional surgen historias admirables de nuestros deportistas mexicanos, donde es increíble observar todos los sacrificios que tienen que hacer para destacar sin apoyos.

En esta ocasión sale a la luz la historia de Lino Montes, el levantador de pesas que nos hizo vibras con su coraje y carisma, a pesar de que no consiguió medalla.

Su historia es de esfuerzo, sacrificio y dedicación admirable que por desgracia no pudo concluir con una presea, pero sin lugar a dudas enseñó su gran corazón y tenacidad.

Ser sexto lugar del mundo es muy bueno y esperemos que ahora que destacó reciba los apoyos que siempre se hacen ver hasta que las y los deportistas logran destacar en alguna competencia internacional.

La historia de Lino es para recordar siempre, no sólo por sus triunfos como deportista, sino como hombre, hijo y hermano, que es el reflejo de la vida de millones de hombres y mujeres en nuestro país que día a día luchan y sacan a sus familias adelante.

Esta es la historia de Lino Montes (publicada en El Universal): El yucateco Lino Montes pasó de preguntarse en la infancia ¿cómo sería viajar en avión?; de vender paletas de hielo; de ser responsable del sustento de su hogar, a convertirse en el mejor levantador de pesas de México y hoy, uno de los grandes del mundo: en su debut olímpico culminó sexto en la división de -56kg., para lograr el mejor resultado en la historia de la halterofilia varonil tricolor.

Hace ocho años, Montes Góngora se recostaba fuera de su casa de techo de paja y piso de tierra, en el pueblo de Becanchén. Veía las estrellas y pensaba: “¿Cuándo podría subir a un avión? Actualmente ha viajado a más de 20 países, abriendo las puertas de las pesas tricolores.

“Mi mamá me decía que un avión era como una ciudad, que era enorme. La primera vez que me subí a uno, fui a la Olimpiada Nacional de Sonora 2004. ¡Estaba tan emocionado! Ni siquiera sabía dónde quedaba Sonora, pero me daba gusto poder cumplir mi sueño”, comentó.

Alterno al deporte, Lino debió cuidar de su familia. Su padre fue a Estados Unidos por una mejor calidad de vida. “No supimos de él casi un año. Apoyé a mi mamá, cuidé a mis hermanitos. En la mañana iba a la escuela, luego preparaba paletas de hielo, las vendía, y me iba a entrenar. Supimos que mi papá estaba bien, pero no podía regresarse; a veces pensaba que perdía el tiempo en las pesas, porque tenía una gran responsabilidad con mi familia”, confesó.

Tras obtener su primera beca deportiva, Lino encontró el apoyo para su hogar. Ganó todas las Olimpiadas Nacionales en que se presentó con récord de evento. Así como crecían los levantamientos, incrementaba también el dinero. “Empecé ganando 800 pesos mensuales, que nos servían de mucho, era un juvenil entonces; poco a poco fue más y le pude ayudar a mi hermano a estudiar ingeniería agropecuaria; me mostraba sus calificaciones y me tenía al tanto de cómo le iba en la escuela. Cuando pudo regresar mi papá, le enseñamos el diploma, su sueño era que uno de sus hijos se graduara”, agrega.

Lino levanta más que pesas. Erige un patrimonio para su familia. Su presentación en Londres 2012 fue remar contra la corriente. Fue el primero en presentarse en el Grupo A y las gargantas lo ovacionaron por ser quien inauguró la competencia. Levantó 112kg; luego 116kg, por una apelación por flexión del brazo se invalidó su intento. Falló el tercero y se fue al sitio 15 general en el arranque.

En su prueba fuerte, el envión, levantó 150kg, después 157kg y con el sexto lugar asegurado, buscó los 160kg, sin lograrlos. Satisfacción total. Abrazos con su entrenador Pedro Mendoza y el orgullo de alcanzar el mejor resultado de un pesista mexicano en la historia de los Juegos Olímpicos.

“Es muy bueno el resultado, estoy contento con llegar a este lugar, pues el nivel de la competencia fue muy alto. Yo no podía darme el lujo de tirar la toalla antes de tiempo [después de la marcación de la falta], así que luché para alcanzar el mejor lugar posible”, compartío Montes al término de la competencia. Lo escoltaron el chino Jingbiao (289), con la plata, y el azerbaiyano Valentin Hristov (286), con el bronce.

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Una respuesta to “Lino Montes, otro deportista con historia conmovedora”

  1. Adrián julio 31, 2012 a 3:18 pm #

    Casi siempre nos vamos con la finta de las medallas, pero la verdad es que llegar a los Juegos es una hazaña que muy pocos logran y eso ya es un triunfo para toda la vida.

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