Atletas hermafroditas en Olimpiadas. ¿Habrá algún caso en Londres?

27 jul

En el campo del deporte, la división entre atletas masculinos y femeninos nunca ha sido tan sencilla como podría pensarse. En un principio, el Comité Olímpico Internacional dejaba que los propios deportistas se clasificaran dentro de la rama varonil o femenil, aunque siempre hubo casos en que se sospechó de trampa.

Los casos de atletas hermafroditas en los Juegos Olímpicos siempre han desatado una gran polémica y aquí les dejo el recuento de los casos más sonados.

Mary Edith Louise Weston
Fue la mejor lanzadora de garrocha entre 1924 y 1930. A mediados de los años 30’s se convirtió a Mark Weston.

Stella Walsh o Stanislawa Walasiewicz
Fue la primera mujer en bajar de los 12 segundos en los 100 m, en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles (1932). La campeona olímpica de 100 metros planos de 1932 era hermafrodita. En su caso el sexo no era lo único ambiguo, pues también tenía dos nombres: Stella Walsh y Stanislawa Walasiewicz, navegando entre dos nacionalidades, la polaca y la estadounidense.

En las olimpiadas de 1932 ganó el oro y en las de 1936 la plata. Fue una atleta muy popular en Polonia, oficialmente nombrada deportista del año de ese país en varias ocasiones. En 1933 consiguió el récord mundial femenino de los 100 metros planos. En las olimpiadas de 1936 perdió el oro ante la americana Helen Stephens, quien fue acusada de ser un hombre y obligada a pasar por una revisión genital mientras que de Stanislawa nadie sospechaba nada: la polaca siempre estuvo casada. Cuando se descubrió la verdad, su esposo dijo que durante ocho años juntos sólo habían hecho el amor una vez y que fue a oscuras. Fue hasta 1980, cuando Stanislawa murió asesinada en un asalto, que la autopsia reveló que sus genitales eran masculinos; también se le encontraron cromosomas femeninos y masculinos.

Zdenka Koubkova
De nacionalidad checa, plusmarquista mundial de 800 metros. Una hermafrodita que no superó un examen ginecológico en 1934. Se le prohibió competir y ella manifestó la humillación que sintió cuando su condición apareció ilustrada en un libro médico. A partir de entonces empezó a vivir como hombre.

Dora Ratjean
En las olimpiadas de Berlín de 1936, Hitler se proponía mostrarle al mundo la superioridad de la raza Aria.

Una competidora del equipo alemán de salto de altura, Dora Ratjean, era conocida por su voz profunda y su negativa a compartir la ducha con otras atletas y posteriormente se descubrió que no era tan mujer; en realidad se llamaba Herman.

Dora competía en la disciplina de salto en alto, en la que finalizó en 4to. lugar. La británica Dorothy Tyler, medalla de plata en este deporte, recordaba “Yo competí contra Dora y sabía que era un hombre”.

Poco después de esa contienda, en 1938, Ratjean impuso un récord mundial de salto de altura femenil en unos campeonatos europeos pero días después de la competencia unas mujeres lo vieron con barba algo crecida. Tras ser arrestada, un médico reveló que se trataba de un hombre y desde ese momento, le fue prohibido competir nuevamente.

Años después Ratjean declaró que era un hombre, pero que sus genitales eran ambiguos y que los nazis lo obligaron a presentarse como mujer para competir por el honor de Alemania.

Tamara e Irina Press
Las primeras pruebas de género se hicieron en el Campeonato europeo de atletismo de 1966, cuando todas las mujeres tuvieron que pasar desnudas frente a un grupo de ginecólogos ante la fuerte sospecha de que, siguiendo el ejemplo de Ratjean, los países comunistas inscribían a hombres en pruebas de mujeres. Y algo de razón tendrían: varias competidoras de esos países no se presentaron al examen, incluyendo a las hermanas Tamara e Irina Press, de la Unión Soviética, que tenían 26 récords mundiales, 5 medallas de oro en las olimpiadas y llegando a imponer marcas históricas en la década de 1960, entre las dos y de quienes ya se sospechaba. Las autoridades deportivas concluyeron que esa prueba había sido todo un éxito, aunque para las olimpiadas de México en 1968 se cambió de método y en lugar de la inspección visual se empezaron a hacer pruebas de cromosomas.

Éstas, sin embargo no son infalibles: el hermafroditismo humano nunca es completo y nadie tiene todas las características femeninas y masculinas completas o funcionales al mismo tiempo. Hay, por ejemplo, casos llamados de “insensibilidad androgénica” en donde los hombres pueden producir todas las hormonas masculinas y ser genéticamente masculinos pero cuyos cuerpos no tienen los receptores necesarios para reaccionar ante la testosterona masculina, desarrollando entonces características abiertamente femeninas. Hay inclusive gente que en la pubertad aparentemente pasa de un cuerpo femenino a uno masculino, en casos conocidos como de deficiencia de 5-alfa reductasa (5-AR) donde la falta de esa enzima causa la transformación.

María José Martínez Patiño
Incluso en los años en que se hicieron estas pruebas de modo general no faltaron los casos controversiales. A la española saltadora de vallas María José Martínez Patiño le avisaron, ante su total sorpresa, que genéticamente era un hombre. Esto fue en la Universiada de Japón de 1985. Para evitar el escándalo le pidieron que dijera que se había lesionado y no la dejaron competir, pero de regreso en España, incrédula, volvió a las pistas, siendo expulsada de la federación de atletismo que ordenó le quitaran todos sus títulos. Su caso era de insensibilidad androgénica y después de mucha polémica se le permitió volver a competir como mujer en 1988 ya que al fin y al cabo todas sus características, incluida la masa muscular, eran femeninas.

Andreas Krieger
Al nacer le pusieron Heidi Krieger y fue lanzadora de peso. Compitió como mujer por Alemania Oriental y acusó a sus preparadores de someterla a un proceso hormonal que la masculinizó.

Heidi Krieger fue lanzadora de bala y una de los 10 mil atletas de Alemania del Este que, se cree, la ex URSS utilizó en un experimento con esteroides y drogas para crear super deportistas.

A los 16 años le suministraron esteroides que le hicieron ganar musculatura y pelo. A los 20 fue medalla de oro olímpica. En los 90’s se cambió de sexo y de nombre: hoy se llama Andreas.

Sin Kim Dan
Impuso récords en los 400 y 800m en 1961 y 1962. Fue la primera mujer en correr 400m en menos de 52 segundos. En 1963, otra corredora se negó a competir alegando que lucía como un hombre.

Por esos días, un hombre coreano aseguraba que se trataba de su hijo, desaparecido en la guerra. Desde que las pruebas de género fueron introducidas en 1966, ella no compitió nunca más.

Ewa Klobukowska
Fue una velocista polaca que ganó el oro olímpico en las carreras 4×100 de mujeres en los Juegos de Tokio 1964. Allí se alzó también con el bronce en los 100m de mujeres.

Ewa fue la primera atleta olímpica en fallar un examen de género. Posteriores publicaciones revelaron que ella contaba con una composición cromósomica prohibida en la época.

Edinanci Silva
La judoca brasilera nació con órganos genitales masculinos y femeninos a la vez. A mediados de los 90’s se realizó una operación para poder competir como mujer.

Con esta operación, el COI le permitió participar en los Juegos Olímpicos. En Sydney 2000, Natalie Jenkins, quien perdió con Silva, la llamó reiteradas veces ‘él’.

Santhi Soundarajan
Una corredora de media distancia nacida en India obtuvo la medalla de plata de los Juegos asiáticos de Doha, Qatar en el 2006.

Luego de un exámen de verificación de género sexual, su medalla fue retirada porque los resultados indicaron que ella no posee las características típicas del sexo femenino.

Caster Semenya
Su caso cuestiona si las pruebas de sexo deben seguir practicándose entre los deportistas. De un lado, quienes las consideran humillantes; del otro, quienes estiman que Semenya tiene ventajas en una competición con mujeres.

Sudafricana y campeona mundial en los 800 metros, fue acusada de competir como mujer cuando en realidad muchos piensan que es hombre por su apariencia y por la facilidad con que domina las competencias.

La Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo confirmó que Semanya estuvo de acuerdo en realizarse un examen de verificación de género sexual.

En julio de 2010, la Asociación confirmó que la atleta tenía permiso para competir como mujer; sin embargo se negaron a revelar los resultados del examen para proteger su privacidad.

En la actualidad, en las Olimpiadas las deportistas son evaluadas por un endocrinólogo, un ginecólogo, un genetista y un sicólogo, pero no de rutina sino sólo en casos dudosos, ya que después de las olimpiadas de Atlanta en 1996 se dejaron de hacer pruebas generales a todas las mujeres.

Una respuesta to “Atletas hermafroditas en Olimpiadas. ¿Habrá algún caso en Londres?”

  1. Adrián julio 27, 2012 at 3:50 pm #

    Interesantísimo el blog de hoy. Cuánto hay detrás de algo tan aparentemente simple como separar hombres y mujeres. ¡Muy bueno, Avechucho!

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